A altas temperaturas en la lavadora o secadora, la Lycra comienza a deteriorarse. Cuando esto sucede, las fibras de mezclilla circundantes también empiezan a deformarse. Por eso aparecen esas extrañas arrugas o pliegues en lugares aleatorios, en lugar de una contracción uniforme como con el algodón puro.
Una vez que la Lycra pierde su elasticidad, ya no hay vuelta atrás.
Y no se trata solo del calor: lavar los vaqueros con demasiada frecuencia desgasta las fibras con el tiempo. La mayoría los lavamos mucho más de lo necesario. De hecho, los expertos recomiendan lavarlos con mucha menos frecuencia de lo que se piensa, ya que lavarlos en exceso acorta su vida útil y arruina el ajuste perfecto.
2. La lavadora retuerce y estira la tela.
Aunque el calor no sea el problema, la forma en que tus vaqueros se mueven dentro de la lavadora puede causar problemas. Piénsalo: tus vaqueros no se remojan suavemente en agua. Se sacuden, se retuercen y se estiran en todas direcciones.
La situación empeora aún más si sobrecargas la lavadora : todo se enreda y la tela se estira de forma desigual.
La tela vaquera elástica es especialmente propensa a esto. Cuando está mojada y pesada, diferentes zonas se secan con distinta tensión: algunas secciones permanecen tensas, otras se aflojan. ¿El resultado? Esas molestas ondulaciones que hacen que tus vaqueros parezcan haber envejecido diez años de la noche a la mañana.