Recuerdo la primera vez que la vi: una mancha extraña, casi naranja neón, en mi toalla de mano gris favorita. No parecía una mancha normal; tenía un brillo extraño, como si alguien le hubiera pasado un rotulador fluorescente. Supuse que era óxido del toallero o tal vez un derrame que había olvidado. La metí en la lavadora con detergente extra, confiando en que saldría. No salió.

1. Peróxido de benzoilo: el gran culpable
¿La causa principal? El peróxido de benzoilo , un ingrediente común en cremas y limpiadores para el acné. No mancha de la forma habitual. En cambio, blanquea el tinte de la tela, dejando una mancha anaranjada o amarillenta. En las toallas oscuras, el contraste es aún más evidente.
Una vez que las fibras pierden el color, por mucho que las frotes o las remojes, no lo recuperarán. Mi momento de revelación llegó cuando me di cuenta de que las marcas coincidían con el contacto de mi cara y mis manos con la toalla después de lavarme por la noche. Incluso un contacto breve se acumula con el tiempo.
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